Los detectores de neutrinos

Los detectores de neutrinos es uno de los instrumentos de los que disponemos para estudiar el universo. Detectan los neutrinos, unas escurridizas partículas producidas en reacciones nucleares, como en el Sol. Los neutrinos son partículas subatómicas que viajan a velocidades muy cercanas a la de la luz, y poseen una masa ínfima, 2000 veces inferior a la del electrón. Son muy difíciles de detectar, porque no se ven afectados por las fuerzas electromagnética o fuerte, solo por la débil y la gravitatoria.

Existen dos métodos para detectar los neutrinos que llegan a la Tierra:

Detectores basados en procesos radiactivos:

Se basan en que el cloro-37 al ser alcanzado por un neutrino y absorberlo se transforma en argón-45 y se libera un electrón.

De este modo, se utilizó un tanque de 380 000 litros enterrado en una mina de Dakota del Sur para evitar interferencias, que contenía cloro-37 disuelto en percloretileno. La proporción era exactamente conocida, y la mezcla fue limpiada de argón-37. Para detectar el número de neutrinos absorbidos, solo había que medir la concentración de argón-37, algo fácil ya que es radiactivo.

Detectores basados en el efecto Cherenkov:

Se basa en la colisión de los neutrinos con electrones contenidos en un medio acuoso, como el agua pesada. Al chocar el neutrino con un electrón, le transfire una parte de su energía y lo acelera a una velocidad superior a la de la luz en ese medio (la velocidad de la luz en el vacío es de 300000 km/s, pero en otros medios es significativamente menor). Según el el efecto Cherenkov, en este momento se produce radiacón, en forma de luz visible, y ésta es detectada por los fotomuliplicadores que recubren las paredes del recipiente. Uno de estos detectores está ubicado en la mina japonesa de Kamioka.